viernes, 28 de noviembre de 2025

La 'gente guapa' de Marilyn Manson vibra en Vistalegre

Marilyn Manson ha tenido una carrera profesional irregular, pese a su prometedor inicio. Su segundo disco 'Antichrist Superstar' (1996), producido por ese visionario genio llamado Trent Reznor, agitó los cimientos del metal con un sonido potente y vanguardista, inclasificable y sublime. Rabia incontenida en forma de acordes crudos. De este modo, arrancaba una trilogía musical que situó al grupo estadounidense en lo más alto. La estrella del rock, que siempre deseó ser, lucía mucho a finales del siglo XX.

Todo lo que sube, baja; y en este caso planea. Las idas y venidas de miembros importantes en la formación, como Twiggy Ramirez, y los vaivenes discográficos, algunos más acertados que otros, como ese elegante 'The Pale Emperor' (2015), han hecho que pasara de llenar estadios y aparecer en todas las portadas a conformarse con giras en pabellones de tamaño mediano y ser noticia por otras circunstancias.

Brian Hugh Warner, el nombre real de Marilyn Manson, siempre ha vivido en el filo de la navaja, y disfrutaba de esa controversia. Era el hombre al que había que temer. La provocación era parte de su espectáculo, de su teatro de emociones sobre los escenarios. Hasta que la polémica salpicó a su vida personal de manera pública, acusado de agresiones sexuales.

 La llegada de Tyler Bates a la formación dibujan una nueva etapa, menos rebelde y más reflexiva, más acorde con el devenir de los años. No va a haber una segunda parte del Antichrist Superstar porque la expectación no es la misma que en 1996, ni siquiera la banda es la misma. Tampoco el público es el mismo. La crisálida quedó atrás y la metamorfosis ha traído un nuevo mundo. Y ese nuevo mundo no parece necesitar a Marilyn Manson. 

Marilyn Manson + Dead Posey en el Palacio Vistalegre (Madrid), 28 de noviembre de 2025

 El cariño y el amor muchas veces no se puede explicar. Uno quiere a veces al que no puede y otras veces al que no debe. Se puede apreciar mucho la música de Marilyn Manson, entender a las víctimas y señalar al verdugo de este juicio popular. Se puede separar arte de artista, y en ese proceso nos encontramos.

Se puede adorar su hipnótica voz, sus letras, la evolución y la transformación que se ha producido en cada disco, madurando su discografía tras haber vomitado toda su cólera en los primeros trabajos. Sé que quienes comparten esta pasión, entienden esta locura y las dudas.

Como polillas que se acercan a la llama, el Palacio Vistalegre se fue llenando para asistir a otro concierto del 'reverendo' en la capital, quien va camino de cumplir las tres décadas de actuaciones en Madrid. Algunas mejores y otras mejorables, porque su relación con esta ciudad siempre ha sido singular.

La simbología siempre ha tenido mucho peso en Marilyn Manson, especialmente el tarot y la imaginería cristiana. Siete Cruces de Lorena parpadeaban en tonos rojos y blancos entre la oscuridad para indicar el inicio del ritual, el cual necesitaba magia tras el fuego avivado por Dead Posey, cuya cantante Danyell Souza, una mujer con mucho carisma, se llegó a entremezclar por la pista en su brillante actuación. 

Marilyn Manson salía a las 21:00 horas entre la penumbra luciendo un evidente gran estado físico, después de varias giras donde su aspecto era menos saludable, y lo hacía con Nod If You Understand el cual parece una pista descartada de finales de los 90, pero sin la fuerza de entonces. El objetivo era presentar el último álbum y así lo constataba con esta apertura que pillaba todavía fría a la audiencia que ya rebosaba la Plaza de Toros cubierta del distrito madrileño de Carabanchel.

Pronto asomaba la particular Santísima Trinidad discográfica del que fuera sacerdote de Satán en su día. Sonaban la potente Disposable Teens, del 'Holy Wood (In the Shadow of the Valley of Death)', esas guitarras afiladas con las que rasga el Angel With The Scabbed Wings, del 'Antichrist Superstar', y la vuelta a la superficie con el Great Big White World del 'Mechanical Animals'. Tres muestras de su mejor época, y el público lo agradecía. Y enloquecía.

Si algo caracteriza tradicionalmente a Manson en los directos es la escasa interacción con el público, un repertorio lleno de sorpresas, con ausencias notables, y una duración por debajo de dos horas. Cumplió con casi todo el guion, menos con su actitud. De hecho, estuvo dialogante, reivindicativo, dirigiéndose a los fans y muy metido en su papel.

 One Assassination Under God, el título homónimo del último trabajo, era de esperar que sonara en el setlist. Y lo hizo que ese tono muy cinematográfico, oscuro y gótico gracias al apoyo de los teclados y que lleva el inconfundible dirección de Tyler Bates. Temazo envuelto en terciopelo negro que habría aplaudido David Lynch.


Como si fuera una ruleta rusa con pocas balas y muchos huecos, This Is The New Shit precedía a The Reflecting God, otra de esas piezas de orfebrería que tiene el Antichrist. Un álbum difícil de escuchar al principio pero difícil de olvidar después. Sacrilegious es como un autoplagio de éxitos anteriores en su carrera. En directo gana más, pero sigue siendo menos de lo que apunta.

El espectáculo ya había cruzado su ecuador en un visto y no visto. The Dope Show y I Don't Like The Drugs (But The Drugs Like Me) se solapaban y recuperaban la época glam de la formación para llegar al As Sick as the Secrets Within. Una confesión hecha canción, una temática que se repite en el álbum, y que destaca en este último disco, especialmente por los primeros riffs, marca de la casa.

Repertorio de Marilyn Manson en Carabanchel (2025), via www.setlist.fm
 

Marilyn Manson es muy dado a las versiones. No hay duda que con el Sweet Dreams de Eurythmics lo bordó. El tono tétrico y pausado fue un tremendo acierto para modernizar y oscurecer un hit ochentero del synth pop. Un clásico que no debe de faltar nunca en un concierto suyo, donde le añade un tono aún más lúgubre cantando ante un micrófono iluminado. Aquí Vistalegre pidió su turno para cantar y Manson concedió el deseo.

Antes del doble bis llegaba mOBSCENE, que bebe mucho, demasiado, del Be Agressive de Faith No More, especialmente en los coros, y The Beautiful People, el himno de Marilyn Manson por el que fue aclamado en su momento por crítica y público. Y el público siempre desea botar, vibrar y dejarse las gargantas en el estribillo.

Tras la pausa, se abrían las heridas de nuevo con Tourniquet, el cual conducía de nuevo a Vistalegre por esa colosal sinfonía industrial que es el 'Antichrist Superstar'. Lo hacía como antaño, subido en unos interminables zancos y conservando el equilibrio. Meritorio y circense.

Antes de que las trompetas del Apocalipsis llamaran al final del mundo, Coma White cerraba la noche bajo unos copos llovidos, como si fuera Vistalegre una gran bola de nieve agitada, con ese críptico mensaje "eras de un mundo perfecto, un mundo que me desechó hoy", aunque por esta noche sigamos teniendo a Marilyn Manson entre nosotros, por fortuna para el arte y para su verdadera 'gente guapa', quienes han disfrutado de un renovado artista.

domingo, 16 de noviembre de 2025

Dolphins - Commanders, primer partido de la NFL en España

 Los Juegos Olímpicos, la final de un Mundial de fútbol y la Super Bowl ocupan el podio de eventos deportivos más importantes, y rentables, del mundo. Los dos primeros se han celebrado en distintos países, mientras que el tercero, la Super Bowl, nunca ha salido de los Estados Unidos.

La Super Bowl empareja a los campeones de las dos conferencias en las que se divide la National Football League. Estos partidos de liga regular sí que han sido disputado fuera de los EE.UU., ejerciendo Londres y Ciudad de México como habituales anfitriones. Ahora, y por primera vez en España, Madrid acoge un encuentro de la NFL.

Miami Dolphins ejercía de conjunto local en Madrid ante Washington Commanders, renombrados así desde 2020 y dejando atrás su anterior denominación como Redskins, por considerarse ofensiva y racista. No solo es casualidad el papel de los Dolphins como anfitriones, dado que Miami es una de las ciudades estadounidenses con más hispanohablantes y en su momento, 2014, las por entonces alcaldesas de Miami y Madrid, firmaron un hermanamiento.

El Santiago Bernabéu, que oficialmente pasaba desde este encuentro a ser solo identificado como Bernabéu, casa habitual del Real Madrid, cambiaba sus profundas porterías por postes de gol, y por unas horas los metros pasaban a ser yardas.


Dolphins - Commanders, en el Santiago Bernabéu de Madrid, 16 de noviembre de 2025

Las largas colas a causa de las estrictas medidas de seguridad, en el perímetro alrededor del estadio Santiago Bernabéu, hicieron que mucho público tardara en ocupar sus asientos. 

Miami Dolphins venció en la prórroga por 16 a 13 a Washington Commanders en el primer partido de liga regular de la NFL celebrado en España, concretamente en el estadio Santiago Bernabéu,

Un field goal de Riley Patterson a una distancia de 29 yardas daban los tres puntos al conjunto de Florida en el tiempo extra después de haber llegado al final del partido con empate a 13 puntos.

El encuentro fue parejo del inicio al final. El primer cuarto se saldó con dos field goals para ambos, circunstancia que se repitió en el siguiente cuarto, por lo que se alcanzó el descanso con un escaso guarismo de 6-6.


Tras el entretiempo, cuyo espectáculo musical corrió a cargo de Daddy Yankee y Bizarrap. Washington logró el primer touchdown, que fue igualado en el siguiente cuarto por Miami, que ejercía de local en este encuentro en la capital de España.

Un field goal errado por los Commanders en el último minuto de juego condujo al partido al tiempo extra, donde una intercepción de Jack Jones al pase de Mariota, con apenas 7 segundos disputados, dio la posibilidad a los de Miami de cerrar la muerte súbita, circunstancia que aprovecharon para llevarse este juego por 16-13 merced a un field goal ganador.

Helloween sopla su tarta de cumpleaños con 40 calabazas

 El grupo alemán Helloween ha alcanzado a sus 40 años el cenit de su carrera profesional. Ha recuperado en el camino a dos de sus hijos pródigos, -Kai Hansen y Michael Kiske- y sigue manteniendo su impronta en cada disco, demostrando que son los padres del 'power metal' y que no paran de crecer musicalmente.

España no podía faltar en este tour; es un país fetiche para el septeto germano. No en vano, dos son las citas en la Cubierta de Leganés para soplar la tarta de cumpleaños, y ya de paso repasar la discografía, empezando por el reciente 'Giants & Monsters' (2025), el 17ª disco del grupo. Casi nada.

Helloween & Beast In Black 2025

Helloween + Beast In Black en la Nueva Cubierta de Leganés (Madrid), 15 de noviembre de 2025

Los finlandeses Beast In Black son los segundas espadas de Helloween en este tour. Una banda de garantías, consagrada, con una década sobre las tablas pero capaces de asumir su rol de teloneros en esta ocasión. Caras conocidas para una fecha tan señalada.

El cantante griego Yannis Papadopoulos, que tiene apellido de ser alero de Olympiacos o Panathinaikos, demostró su poderío vocal. El batería Atte Palokangas puso la nota de humor constantemente, aunque sufriera todo el rato el mal sonido que nacía de su bombo. Una pena, porque las ganas que estaban echando merecían más. Gustaron mucho, como siempre.

Preparar el repertorio de un tour debe de ser lo más parecido a ser seleccionador nacional antes de un Mundial. Hay nombres que no han de faltar, algunos que hay que promocionar y otros que van a sorprender. Casi siempre el público tiene un listado en su mente que, muchas veces, no se corresponde con la realidad. 

Andi Deris, Michael Kiske, Michael Weikath, Kai Hansen, Markus Grosskopf, Sascha Gerstner y Dani Löble salieron a lo grande en la Cubierta, como diestros en la plaza de toros. Meter March Of Time o Future World, Twilight Of The Gods, que no sonaba en directo desde los 80, entre los seis primeros temas de la noche era una declaración de intereses. Honrar el pasado. Y es que no nos olvidemos que el doble álbum 'Keeper Of The Seven Keys' (1987 y 1988) es una de las claves de bóveda de este género musical.

Helloween Madrid 2025

Era un día para rememorar el legado vivo de Helloween, aunque no toda los álbumes salieran a relucir, para presumir del sello que han dejado en forma de guardianes, llaves y anillos mágicos, y lo que deparará todavía el futuro. The King For a 1000 Years, que es todo vértigo y melodía, We Burn, con número de pirotecnia a lo Rammstein incluido, y la sorprendente This Is Tokyo, con esos coros más propios del hard rock, se movían con soltura entre tanto clásico.

El desfile era continuo, al igual que los cambios a la hora de llevar la voz cantante, nunca mejor dicho, porque Andi Deris, quien no paraba de hablar un español de "puta madre", y Michael Kiske se alternaban en el micrófono según el tema que sonara, no parando de derrochar simpatía y regalar sonrisas. O incluso jugaban con los duetos, como con la balada Into The Sun, dejando a Kai Hansen los cortes de la primera etapa de la formación, como en Ride The Sky, mientras sus dedos bailaban sobre el mástil de la guitarra como un patinador surca el hielo.

Está visto que algunos temas del último trabajo funcionan mejor fuera de los estudios, Universe (Gravity For Hearts) es muy agradecido en directo y Hell Was Made In Heaven es una de esas sorpresas que tiene esta gira. Un tema que llevaba más de una década sin aparecer en los setlists, aunque fuera recibido con más tibieza que otros grandes éxitos.

Después del genial solo de batería llegaba el tema más célebre de Helloween, porque I Want Out conserva la esencia y suena igual de rápido y adictivo que siempre. El espectáculo era redondo, con un escenario muy profundo y con grandes paneles luminosos que no dejaban de mostrar vídeos o impactantes imágenes. Todos, a excepción del impertérrito Weikath, aunque siempre profesional y discreto, disfrutaban con el resultado.

De la potencia a la frenada, pero con estilo, porque In The Middle Of A Heartbeat demuestra la sensibilidad de estos teutones para los temas lentos. Andi Deris y Michael Kiske podrían ganarse la vida como cómicos, afortunadamente se la ganan como cantantes, y aprovecharon este set acústico para evidenciarse como dos de las mejores voces, hasta homenajearon a Elvis Presley.  

Pink Bubbles Go Ape era otro de los tapados, reducida a pocos acordes, el cual no habría entrado en ninguna quiniela, porque A Tale That Wasn't Right debía sonar obligatoriamente, y lo hizo con la suavidad que caracteriza a uno de las baladas más hermosas de la historia del metal. Piel de gallina.

Los siguientes temas mostraban algunas de las características tradicionales de Helloween: el sentido del humor, A Little Is a Little Too Much, la celeridad, la melodía y cambios de ritmo, con dos piezas esenciales: Heavy Metal (Is the Law) y ese eterno Halloween que nos devolvía a principios de noviembre y a décadas anteriores.

Muchos de los presentes se hubieran conformado con este repertorio, pero es cierto que no todos los días se cumplen años, y menos una cifra redonda como 40, por lo que había que seguir con la fiesta. Y la fiesta era antológica, de más de dos horas de duración. 

Eagle Fly Free, con ese pegadizo estribillo, la fuerza de Power, como el nombre lo indica, precedían al cachondeo musical y lírico de Dr. Stein para culminar con la clase, aunque fueran unos breves retazos del extenso Keeper Of The Seven Keys, el título homónimo de la llave que abrió la cerradura del éxito para Helloween y de los corazones de sus millones de fans, adictos a las calabazas desde 1985.

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