miércoles, 28 de octubre de 2026

Scooby-Doo siempre se cuela en la loca fiesta de Simple Plan

Dicen que la edad es un número. También dicen que una de las crisis en la que los hombres sufren más es la de los 50. Justo la cifra a la que van en camino los 'niños' de cuarenta y tantos que forman Simple Plan, quienes se conocieron en la escuela secundaria y llevan media vida juntos con la mochila cargada de ilusión y discos, nada menos que seis de estudio.

Simple Plan es la inmadurez convertida en música. La juventud al poder con un eterno Síndrome de Peter Pan. Un verano que no tiene fin encima de un monopatín. Música que invita a la positividad, aunque en el trasfondo esté presente la angustia y la frustración propia de la adolescencia. La paradoja mental de crecer.

Hace un año, Simple Plan tocó en España de la mano de The Offspring, hermanos mayores de este movimiento musical. Ahora han venido a Madrid como primeras espadas a la Plaza de Toros de Vistalegre bajo un sugerente nombre para la gira como 'Bigger Than You Think'.


Simple Plan + Neck Deep + Charlotte Sands en el Palacio Vistalegre (Madrid), 27 de octubre de 2026 

El lema era cierto: "más grande de lo que piensas". El pop-rock eurovisivo de la artista Charlotte Sands —con su característico pelo azul como un personaje de anime japonés— y los británicos Neck Deep abrieron la noche. Estos últimos con su punk popero muy influenciado por Green Day y una desbordante energía a cargo del guitarrista Matt West.

A las 21:20h saltaba el cuarteto de Montreal encabezado por el siempre divertido Pierre Bouvier. Sonaban I'd Do Anything, Nothing Changes, Shut Up!, Jump, que provocó saltos colectivos como si se tratara de un número circense, Jet Lag o Addicted. El inicio era repasar la playlist de cualquier representante de las generaciones X,Y y Z, y porque el alfabeto termina ahí. Tampoco su repertorio.

Simple Plan siempre se ha movido con alegría entre el pop y el punk, dos extremos que parecían irreconciliables y que viven una noche de baile de fin de curso con estos canadienses. El repaso era antológico: Welcome To My Life, número uno en España en 2004, tenía que aparecer para dinamitar todo.

Simple Plan Madrid 2026

Summer Paradise era una tarde eterna al sol con amigos en la playa coreando Pedro a su amado Pierre, y Untitled (How Could This Happen To Me?) ponía el contrapunto con su melancolía trágica. Una hermosísima balada a piano interpretada con la dulzura que se merece y desde el fondo del escenario, junto a un graderío que veía embobado cómo Pierre trepaba hasta los vomitorios entonando el Million Pictures Of You. Esta escena hizo que el mayoritario público joven tomara sus selfis y vídeos ante su cercanía.

Los temas iban apareciendo de manera íntegra: Astronaut demuestra lo bien que se mueven estos norteamericanos con las baladas y los medios tiempos. O en pequeñas píldoras: como los popurrís de All Star de Smash Mouth, Sk8er Boi de Avril Lavigne o el Mr. Brightside de The Killers, anticipando a ese cachondo momento que es el What's New Scooby Doo?, el tema con el que la Warner Bros relanzó la serie animada Scooby Doo con Simple Plan como ejecutores en 2002, y que con el paso del tiempo se ha convertido en un baile de disfraces sobre el escenario. La primera parte de la fiesta la cerraba Where I Belong tras esta catarsis grupal.

Scooby Doo Simple Plan

 

 El bis contenía alguno de los éxitos más populares de la formación en estas casi tres décadas de música que les ha permitido arrastrar a muchos seguidores y ahora sumar a la nueva hornada surgida al calor de TikTok  y los videojuegos. Por todo ello I'm Just A Kid era coreada y alargada al máximo. Chuck Comeau cedió las baquetas y se enfundó la camiseta de la selección de España de fútbol, mientras Jeff Stinco y Sébastien Lefebvre seguían con sus cuerdas, ajenos al ir y venir de su batería surfeando en volandas en la pista.

Tras ella llegaba la sanadora This Song Saved My Life que sirve de salvavidas emocional para esos pozos de depresión por los que podemos llegar a caer.


Ya son adultos y tampoco pretenden ser perfectos. Incluso habrá quien los tilde de comerciales o más pop que punk, pero demostraron que buscan la perfección a su manera. Con Perfect cerraron de nuevo en Carabanchel, dejándonos con una sonrisa nostálgica y la hermosa sensación de haber regresado, por un instante, al lugar donde las preocupaciones eran cosas de niños. Lo sentimos, no pueden ser perfectos, pero intentaron entretener, justo el mismo objetivo que esta crónica.


jueves, 15 de octubre de 2026

A Oasis, Kurt Cobain y a Charlize Theron les encantaba Teenage Fanclub

 No todo el mundo puede presumir de recibir halagos de los hermanos Gallagher, especialmente de Liam, cuando dijo que Teenage Fanclub era la "segunda mejor banda del mundo" por detrás de Oasis, obviamente. No es la única estrella que elogió a esta formación escocesa. Hasta Kurt Cobain se refería a ellos como "la mejor banda del mundo", ni siquiera nombraba a Nirvana en la ecuación. Cumplidos de calidad.

Aún así, Teenage Fanclub es uno de esos grupos de culto que contó con su mayor impacto comercial en la década de los 90, justo en la época en la que otros compatriotas recibían la misma atención del público: Simple Minds, que ya venía de romperla en los ochenta, Garbage -al menos su cantante Shirley Manson-, Texas, The Almighty, Travis, The Jesus And Mary Chain... Escocia estaba de moda en los 90. 'Braveheart' también ayudó en esa reconquista de su espacio.

Teenage Fanclub practica una música sanadora, un cruce entre el rock y el pop, entre lo indie y el folk. Un bonito barco de madera flotando entre aguas tranquilas. Una relajada merienda bajo unos rayos de sol en la Isla de Skye. Un sorbo de whisky al caer la noche. Los Beach Boys cambiando California por las Highlands. Eso es Teenage Fanclub.


Teenage Fanclub + Euros Childs en la Sala Lab/Wagon (Madrid), 15 de octubre de 2026 

En realidad queda muy escocés celebrar un concierto encima de la Estación de trenes de Chamartín. Un lugar idóneo para hacer 'Trainspotting' mientras alimentas tus adicciones, en este caso la música y nada menos que un repaso a la extensa discografía de la formación, desde 'A Catholic Education' (1990) hasta 'Do Not Dare To Dream' (2026). 

Antes había sido Euros Childs,  el galés que toca los teclados y canta para los propios TFC, el que dio la bienvenida a los primeros seguidores de la tarde. Minimalismo absoluto. Todo quedaba en casa en esta gira europea con un telonero tan familiar.  

Teenage Fanclub posee muchas particularidades, como el hecho de contar con varios miembros asumiendo el rol de vocalista, según el tema que se toque y un repertorio que ha ido variando el orden según la ciudad en la que tocaran, algo que se agradece en un panorama donde parece que muchas bandas descargan lo previamente grabado, por todo ello es un placer ver y oír las cuerdas de Norman Blake y Raymond McGinley.

It's All In My Mind, About You, Tired Of Being Alone, Alcoholiday, Tomorrow People, entre otras, representando esta última a lo más reciente de la cosecha del grupo, iban cayendo en el setlist elegido para Madrid casi sin mediar palabra, con ese aspecto de profesores de universidad que exhiben ahora. Reservados y callados, pero con una excelsa ejecución para que hablen los instrumentos. Pocas palabras y mucha música.

Era el momento de The Concept, ese tema que escuchaba el personaje de Charlize Theron en un bucle obsesivo durante la película 'Young Adult', la cual habla de idealizar y añorar el pasado mientras no se avanza en el futuro. Nostalgia pura. Una bonita metáfora para esta hermosa pieza que podría haber sonado constantemente esta noche.


Llegaba el desenlace con Neil Jung, Can't Feel My Soul y Everything Flows para cerrar, el mismo broche que en el resto de ciudades de la gira, aunque hayan cambiado el orden de las canciones en casi todos los conciertos, evidenciando que todo fluye en su luminosa música, por algo le gusta al mismísimo Liam Gallagher.


domingo, 11 de octubre de 2026

La cuenta atrás nunca termina: Europe celebra 40 años de The Final Countdown

 No hay nada como estar en el momento justo y el lugar adecuado. Suecia posee muchísima tradición musical, especialmente desde que ABBA se coronara como reyes del pop, después llegaría el dúo Roxette, el indie de The Cardigans y el ritmo más bailable de Ace Of Base. Entre medias se colaba el rock melódico de Europe y un sinfín de artistas relacionados con el dance y el metal: desde Avicii o Swedish House Mafia a Ghost u Opeth. Un país donde se aprecian los buenos discos sin importar el estilo. Y ahí, en casa, es donde despuntó Europe en sus dos primeros trabajos.

El tercer álbum llegó en el instante oportuno. A mediados de los 80 el rock era popular. A mediados de los 80 el pelo largo era atractivo. En cualquier momento un hombre sueco joven con el pelo largo iba a ser popular y atractivo. Este quinteto de nórdicos conquistaban Europa, haciendo honor a su nombre, y particularmente a España, con un hard rock muy accesible, similar al que ejecutaban Bon Jovi o Whitesnake, cuyas fotografías empezaban a compartir espacio en las paredes de muchos adolescentes.

'The Final Countdown' (1986) fue un éxito absoluto. Un trabajo notable con un ramillete de temas muy interesantes por parte de un grupo que ha luchado muchas veces por no ser considerado un One Hit Wonder, es decir, una banda a la que solo se le conoce por una canción, la cual pudo quedarse escondida en un cajón acumulando polvo y que pasó a ser todo un icono global.

Con motivo de los 40 años de la publicación de 'The Final Countdown' y después de idas y venidas de los integrantes y de silencios creativos, Europe se ha embarcado en una gira para recordar los grandes éxitos, interpretar entero su mejor vinilo, uno de los más importantes de aquella era, para cerrar el espectáculo con un himno Patrimonio de la Humanidad. Un plan perfecto.

Europe + The Damn Truth en La Cubierta de Leganés (Madrid), 10 de octubre de 2026 

El hard rock con aroma añejo de los canadienses The Damn Truth precedía a los escandinavos en una noche de sonidos de otras décadas, aunque Europe también quería mostrar en el coso de La Cubierta de Leganés, en esta ocasión parcialmente descubierta, lo que han sido capaces de hacer desde 2003, cuando volvía la alineación clásica con Tempest, Norum, Levén, Michaeli y Haugland para firmar una segunda etapa muy desconocida para el gran público.

La guitarrera Scandinavian Eyes, sacada del 'Come This Madness' (2026), y con ramalazos a lo Medina Azahara o Triana en los teclados y orquestación, ejercía de tarjeta de presentación de los suecos junto a Walk The Earth, otro corte moderno y sinfónico, de 2017, con el objetivo de mostrar su más reciente legado.

Superstitious tiene un estilo descaradamente ochentero y un aire a Whitesnake en el tono de voz de Joey Tempest muy parecido al de David Coverdale. El viaje de vuelta al siglo XXI se realizaba con Last Look At Eden, menos épica que en estudio, y War Of Kings recordaba que no siempre han abrazado el rock más melódico y a veces se han pasado a un lado más experimental e incluso progresivo, gracias a las seis cuerdas que tan bien toca John Norum.

Prisoners In Paradise se asomaba como una cara conocida en la fiesta ante los menos conocedores de la discografía de la banda. Un bonito medio tiempo que arrancaba sin guitarras y encajaba bien con las pegadizas The Cult Of Ignorance —con trazas de Def Leppard en los coros— y On Broken Wings, una antigua cara B de 1986, para que hubiera un poco de cada.

Era el instante del concierto en el que un radiocasete imaginario se ponía en marcha para darle al reproductor y tocar 'The Final Countdown' en el mismo orden que la obra original, solo que empezando por Rock The Night y siguiendo con la grandísima balada Carrie, aunque los mecheros iluminados hayan sido sustituidos por luces artificiales de móvil. Estéticamente hemos perdido, aunque se haya ganado en seguridad. 

Danger On The Track ofrecía un divertido número teatral y humorístico, como si el quinteto estuviera en un local de ensayo, con el personal de la gira apareciendo para ofrecer comida, cambiar el pie del micrófono, con el que Joey Tempest jugaba como si fuera una majorette, o incluso los platos de la batería. 

La aplaudida Ninja, junto a Cherokee, con una atmósfera muy a lo Van Halen, tenía su contrapunto en Time Has Come, con Tempest luciéndose con la guitarra acústica. Ahora Heart Of Stone, On The Loose y  Love Chaser no cerraban el álbum, porque el último brindis estaba reservado desde hace mucho tiempo.

La cuenta atrás marcaba el desenlace con este regreso a mediados de los 80, como si fuera un DeLorean, a través de este himno atemporal e intergeneracional que suena a otra época, por ejemplo a las campanadas en Estocolmo en el fin de milenio, porque The Final Countdown es una radiofórmula eterna con su mítico estribillo que seguro estás tarareando en este instante, aunque no hayas estado esta noche en Leganés.


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