lunes, 9 de febrero de 2026

Seattle gana su segunda Super Bowl al son de Bad Bunny

Hay veces que las revanchas no se producen. Otras veces llegan enseguida y, en ocasiones, es un plato frío que se sirve frío once años después. En aquella ocasión, en 2015, fue Tom Brady el que guió a los Patriots a la victoria. En esta ocasión, la defensa de los Seahawks, junto al acierto del californiano Jason Myers, que jugaba en casa, ha dado el segundo anillo de los Seahawks (29-13). Un partido que también será recordado por la actuación reivindicativa de Bad Bunny sobre el Levi's Stadium de Santa Clara (California).

De este modo se ponía fin a una temporada de fútbol americano profesional que ha sido histórica para España por vivir en directo un partido de la NFL de liga regular, el cual fue celebrado entre los Dolphins y los Commanders en el Santiago Bernabéu de Madrid. Una cita que se repetirá la próxima temporada con otro enfrentamiento de fútbol americano en el césped del estadio del Real Madrid.

Super Bowl LX

Seahawks vs. Patriots

Una de las principales noticias antes del encuentro era la figura del Presidente Donald Trump, quien mantiene una gran amistad con Robert Kraft, dueño de los Patriots, y cuya ausencia se terminó confirmando, pese a ser el evento deportivo, y cultural, más importante del año en los Estados Unidos.

  • Primer cuarto

En el primer cuarto Seattle logró una pequeña victoria, y New England un mal menor, al anotar Jason Myers un field goal de 33 yardas. Empezaba el partido movido con apenas unos pocos minutos de juego disputado para después calmarse, como una canoa que alcanza aguas tranquilas tras superar unos rápidos.

  • Segundo cuarto

El juego terrestre era el mejor aliado de Seahawks. Como decía Al Pacino en 'Un domingo cualquiera', pulgada a pulgada y yarda a yarda, los de Seattle avanzaban, pero los Patriots frenaban de nuevo la embestida, aunque no el castigo, dado que el FG sumaba otros tres puntos en su contra: 6-0 para los del estado de Washington, alejando el foco por el momento del duelo entre los mariscales Darnold y Maye.

Porque las cámaras se centraban en el colombiano Christian González, el cual evitaba dos touchdowns, transformados en otro FG para Seattle, confirmaba el mayor papel en esta cita de las defensas sobre los ataques. Con 9-0 se cerraba este acto para dar paso al 'halftime show'. donde otro latino iba a brillar.


 

El puertorriqueño Bad Bunny, quien venía de hacer historia en la gala de los premios Grammy, fue el encargado del espectáculo del entretiempo, siendo el grupo estadounidense Green Day el que se había encargado de abrir el apartado musical. Bad Bunny reivindicaba el poder latino en el continente americano. Un mensaje muy necesario en la Estados Unidos actual, donde la polémica figura del ICE ha emergido en una nación siempre caracterizada por la presencia migratoria.

No estaba solo, rodeado de muchos extras y otras figuras, como Lady Gaga o Ricky Martín, Bad Bunny dejó un mensaje de paz, de reivindicación de todas las naciones de América. Todo ello en un espectáculo cantado en español y con un guiño especial, por lo tanto, a la población de habla hispana.  Todo sea dicho, también en contra de las decisiones de la administración de Donald Trump, evidenciándose cuando el cantante entregó el galardón a un niño, en clara referencia a Liam Conejo.

  • Tercer cuarto

Si González y Bad Bunny habían sido los protagonistas hasta entonces, Darnold despertaba con pases certeros y un ramillete de acciones positivas, pero no suficientes para un touchdown. De nuevo, Seattle se resignaba con otro gol de campo de Myers, cuarto de la noche. La distancia empezaba a ser significativa, pero salvable. 12-0 para los Seahawks. 

Una recuperación de Murphy en los últimos segundos del cuarto aclaraba el camino de los Seahawks hacia el título, aunque si hay un rival al que se le dan bien los milagros: esos son los Pats.

  • Último cuarto
El anillo ya estaba casi adjudicado cuando caía el primer touch down del día tras conectar Darnold con Barner por la ruta 88 hacia la end zone. 19-0 para Seattle a falta de menos de quince minutos.

 

 En ese momento las prisas se apoderaban de Patriots, como ese alumno que recuerda la noche del domingo que tiene que llevar sí o sí una tarea para el lunes. Hollins recuperaba la emoción al electrónico con un 19-7. El muerto había resucitado tras un coma inducido.

Una intercepción a Maye, quien había espabilado en este cuarto, condenaba a los suyos a falta de 9 minutos. Máxime si Myers firmaba el quinto FG del día para situar el casillero en un claro 22-7, preludio del último clavo puesto por Nwosu (29-7) sobre la tumba simbólica de su rival. La resurrección de los Pats había sido un espejismo, aunque maquillara los números al final. De este modo, Seattle obtenía su revancha más de una década después, con Bad Bunny robando protagonismo al deporte.

 


martes, 3 de febrero de 2026

Atrapados en el tiempo de Nightwish con Tarja Turunen y Marko Hietala

Todos tendemos a relacionar a la cantante finlandesa Tarja Turunen con el grupo finés Nightwish, cuando lleva más tiempo fuera de la banda que desarrollando su carrera como solista. No en vano, el maravilloso disco 'Once' (2004) fue su última participación como vocalista del grupo antes de su expulsión. Tiempo suficiente como para que una generación no haya visto nunca a Tarja con Nightwish. Tiempo suficiente como para hacernos a la idea de que los caminos entre Tarja y Nightwish se separaron hace mucho.

Del mismo modo que los caminos de ambos se separaron, Tarja empezó a profundizar más en su registro musical. La versatilidad de su voz de soprano le han permitido moverse con comodidad en un amplio abanico que puede ir desde un estilo operístico, pasando por el pop y llegando al metal sinfónico. 

Dicen que los amigos son la familia que no eliges. A lo largo de su carrera, Tarja ha tenido muchos compañeros y colegas sobre el escenario, algunos incluso amigos. Ahora, y para esta gira, ha rescatado al gran Marko Hietala, también finlandés, también vocalista, además de bajista, y también excompañero de Nightwish, formación que dejó en 2021.

Un tour denominado 'Living The Dream Together' que, sin querer, recupera la esencia de la etapa más exitosa de Nightwish, cuando 'Once' llegó a vender más de dos millones de ejemplares, justo la que vivieron Tarja y Marko juntos, porque aunque ellos no pertenezcan actualmente a Nightwish, para muchos siguen siendo gran parte del alma de Nightwish, y que Tuomas Holopainen nos perdone por pensar esto.


Tarja Turunen + Marko Hietala, Rok Ali And The Addiction y Serpentyne, en la Sala La Riviera de Madrid, 2 de febrero de 2026

Con un tiempo invernal y un Madrid recién nevado, parecía la mejor estampa para dar la bienvenida a dos iconos musicales de la fría Finlandia. Antes de su actuación, dos grupos liderados por dos mujeres tomaban las riendas de la tarde-noche: primero eran los más habituales: los británicos Serpentyne, quienes caminan entre el folk y los arreglos orquestales, destilando mucha simpatía, y después llegaban los estadounidenses Rok Ali and The Addiction, con atmósferas de guitarras sucias, maravillosamente conducidas por el virtuoso guitarrista, para confeccionar un grunge que son un cruce entre Soundgarden y Alice In Chains, quizás lo que menos encajaba era la voz en un guiño noventero.

Marko Hietala, quien conoce perfectamente España ya que vive aquí, descargó posteriormente su show: potente y con un sonido clásico de la escuela de Deep Purple o Judas Priest, pero a veces también con ecos medievales, por ese toque tan de obra de Tolkien. El genio barbudo de las cuatro cuerdas interpretó diez temas, destacando Rebel Of The North, con ese porte tan imponente que parece sacado de una película Robert Eggers, para más tarde deleitar con la melancólica Isäni Ääni, cantada en finés.

El timbre de Marko se volvía de nuevo aterciopilado para cantar la épica Roses From The Deep. La misma Tarja salió para hacer un dueto con Marko en Left On Mars, para finalizar con un tono más de música tradicional como Stones, que podrían entrar en cualquier álbum de Blind Guardian, solo que en una versión más vikinga. 

Bill Murray se quedó atrapado en el tiempo durante la gran comedia que recrea el día de la marmota, el cual se produce todos los 2 de febrero. Creo que no nos hubiera importado a todos los presentes vivir este día en bucle junto a Marko Hietala y Tarja Turunen, cuyo español ya no es que haya mejorado, es que es propio de una chulapa. Tarja, al igual que otros muchísimos compatriotas, tiene a la provincia de Málaga como su particular refugio.

 Y bajo ese refugio que era en ese momento La Riviera, la reina Tarja se dirigía a sus súbditos con el señuelo de su voz tarareando Eye Of The Storm, un guiño a Argentina y al tango, un guiño a la etapa en la que vivió en Buenos Aires. Undertaker invitaba a bailar a su ritmo, con la alegría contagiosa con la que cimbreaba. 

Había que repasar muchos temas, porque la discografía de la cantante empieza a ser considerable. Demons In You o Victim Of Ritual ya son clásicos personales. Y también compartir escenario con Marko, ahora con un set semi acústico que transformaba y fusionaba The Crying Moon, Eagle Eye, ¡qué bien queda en este formato a dos voces y con guitarra española!, Feel For You o Higher Than Hope, las primeras de la noche bajo el sello de Nightwish. Como si fuera el Sorteo de Navidad, los premios iban cayendo.

Slaying The Dreamer y Wishmaster eran el tercer y segundo gran premio, con una sala volcadísima en esos momentos. Todo ello se mezclaban con éxitos ya consolidados de la propia Tarja, como ese emotivo Silent Masquerade o el grandioso I Walk Alone, aunque hoy no estuviera sola y tuviera a su lado a Marko. El único pero a tantos halagos y alabanzas es habernos privado en el repertorio de la personal versión que realizan sendos artistas del Fantasma de la Ópera.

El bis final era muy potente, Dead Promises servía de aperitivo para otro regreso de Marko Hietala para cantar el premio gordo: Wish I Had An Angel. Y ya, casi sin aliento, se acababa con Until My Last Breath, la guinda habitual de Tarja en una gira especial por ver a ambos juntos en concierto. Un tour maravilloso que nos ha devuelto a todos a la época del 'Once', aunque sea solo por esta vez.


martes, 2 de diciembre de 2025

The Waterboys muestra su homenaje a Dennis Hopper

The Waterboys tiene la particularidad de sonar a ochenteros y muy auténticos, algo muy positivo para subsistir en la música. Ese tono folk - celta convertía inmediatamente la Sala La Riviera en un pub rodeado de cervezas y de televisiones emitiendo partidos de rugby y fútbol, aunque la selección escocesa o irlandesa no jugara en esos momentos.

 Por The Waterboys han pasado tantos músicos en el escenario como años los contemplan. Una treintena sobre las tablas y más de cuatro décadas produciendo discos y grandes canciones, porque en eso consiste esta industria. 


The Waterboys, en la Sala La Riviera de Madrid, 1 de diciembre de 2025

El lunes no es el día favorito de la semana. Ya lo decían y cantaban los irlandeses The Boomtown Rats con su célebre I Don't Like Mondays. Pese a ello, la pista no presentaba ningún hueco, ni siquiera en la planta superior, donde la gente se asomaba con curiosidad. Tampoco había huecos en el repertorio del grupo. Extenso y largo como un lunes.

El espectáculo tenía tres partes bien diferenciadas. Una primera sección repasando temas de distintas épocas, entre ellas cortes como Medicine Bow o Be My Enemy, alargando las canciones y dándole un toque de improvisación, por momentos, como si fuera un grupo de jazz divirtiéndose con cada instrumento.

También hubo tiempo para homenajear a otros artistas con clásicos atemporales, como el Knockin' On Heaven's Door de Bob Dylan, interpretada también tantas veces por Guns N' Roses que incluso en internet existe una entrada para aclarar si el tema es de ellos. Esta versión es mucho más country que cualquiera de las dos mencionadas. 

Después sonaba Fisherman's Blues, una canción tremendamente cinematográfica con aire melancólico que se ha colado en tantas cintas como Dennis Hopper, y digo Dennis Hopper porque iba a ser el siguiente homenajeado, y de forma prolongada con una decena de temas.

 Dennis Hopper, el fallecido cineasta estadounidense, era el centro neurálgico de la segunda parte del show. Y es que el último disco tiene su nombre, su imagen, su memoria, su trabajo, incluyendo la faceta como fotógrafo. Así es su último trabajo, pero podría haber sido encontrado en una cápsula del tiempo y ser mostrada actualmente, porque Mike Scott sigue su instinto y no a las modas.

Aprovechando el papel de improvisada traductora de una de las coristas, Mike iba poniendo contexto a su disco, mostrando con mimo las distintas eras de la vida de Dennis Hopper: desde su icónico papel en 'Easy Rider' pasando por su fugaz matrimonio de apenas ocho días de duración y terminando con su muerte. Una vida de excesos y no exenta de polémica. Una fijación curiosa por un artista inclasificable.

El tono country, acrecentado por los sombreros cowboys que lucían, se había instalado en la Riviera, pasando éste de ser un pub en Edimburgo a un salón en mitad de una zona rural de Estados Unidos, con un eterno atardecer posándose en el horizonte, solo que el atardecer ya había pillado horas antes a la capital española.

Live In The Moment, Baby tiene un aire clásico y un guiño a Elvis Presley, sabe a último trago de bourbon en la barra, porque precisamente el disco homenaje póstumo a Dennis Hopper suena tranquilo y a décadas pasadas. Demasiado pausado en algún momento, todo sea dicho. Más alegre, y hasta bailable, es Hopper's On Top (Genius), con un divertido estribillo. Así se iba desgranando esta sección dedicada a Hopper.

 Don't Bang The Drum era la encargada de romper el tributo a Dennis Hopper para repasar uno de esos himnos que tienen The Waterboys. La batería aporreando el ritmo y las melodías fundiéndose bajo los teclados en un vibrante duelo a piano entre Brother Paul Brown y James Hallawell. Toda una experiencia sensorial.

Los grandes éxitos se iban agolpando como unos grifos atascados que por fin van liberando agua. A Girl Called Johnny, Spirit, también perteneciente a esa obra maestra que es 'This Is The Sea' (1985), junto a The Pan Within, cuyas notas transportan sin billete a cualquier lugar. Una canción con una atmósfera mágica que te atrapa.


Llegaba ya el bis y no había que preguntar cuál iba a sonar: el célebre The Whole Of The Moon, que cumple con el papel de tema famoso al que sorprendentemente le costó ser reconocido, aunque lo tenía todo para triunfar, y que tuvo a la MTV también como aliado para hacer crecer su popularidad por el gran número de veces emitido el videoclip. Y, pese a ello, no nos cansaremos de escucharla, sea a plena luz del día, viendo una película de Dennis Hopper o mientras contemplamos la luna.

 


LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...