jueves, 2 de julio de 2026

Pennywise: pogos, payasos y un himno punk

 California ha sonado durante varias décadas a punk. El sol golpeando en el cielo, las ruedas del skate surcando el asfalto y las tablas de surf jugando con las olas, mientras muchas bandas se protegían bajo la sombrilla de Epitaph, el sello discográfico fundado por Brett Gurewitz, guitarrista de Bad Religion.

Uno de esos grupos que salieron a la luz a finales de los 80 fue Pennywise, homenajeando al terrorífico payaso creado por el novelista Stephen King, con un punk, hardcore melódico, tan habitual de esas calles y playas, sin la fama internacional de otros paisanos, como NOFX, Blink-182, Green Day, The Offspring o los propios Bad Religion, pero con un directo demoledor y son autores de uno de los himnos más representativos del género.

Con este enorme legado se presentaba el cuarteto estadounidense en su gira por la Península Ibérica, una parada poco habitual en sus tours, especialmente en Madrid, que convertía todavía en más especial su visita por la capital española.


Pennywise + End It + Bladders en la Sala La Riviera de Madrid, 1 de julio de 2026

Los madrileños Bladders fueron los encargados de calentar motores, en otro sofocante día en la capital. Su punk-rock fue una agradecida brisa sonora. Los siguientes en pasar por vicaría eran End It, procedentes de Baltimore con un hardcore tan crudo que el bajo parecía afilarse con los amplificadores. La peculiar voz de Akil Godsey ofrece un resultado final distinto a otros grupos del gremio.

Pocas presentaciones necesita Pennywise. A estas alturas de la película, ninguna. Peaceful Day sonaba a una cruel ironía, porque la pista de La Riviera se convertía en una improvisada zona de combate con pogos, crowd surfing, empujones, cuerpos sudorosos y gargantas que amenazaban con resquebrajarse.

A las canciones propias, como Same Old Story o Waiting, se le sumaban chascarrillos entre Fletcher Dragge y Jim Lindberg, confesiones políticas y proclamas anti-Trump, además de homenajes a un sinfín de grupos: por un lado, los improvisados al ver qué bandas llevaba el público en sus camisetas, y por el otro, algunos más preparados como el popurrí dedicado a NOFX o el Do What You Want de los admirados Bad Religion.

Tampoco podía faltar el tema homónimo Pennywise, también el Society, con los fans haciendo los coros e incluso una versión distinta del popularísimo Stand By Me, que empezaba calmado para transformarse en un vendaval que parecía difícil de superar. Pero sí, obviamente había una bala más.

Muchas canciones tienen el calificativo de himno, pero pocos himnos pueden calificarse en un nivel tan alto como Bro Hymn. Una catarsis colectiva, una gota de sudor cayendo lentamente mientras suena el bajo y crece un coro mágico donde grupo y público rompen la cuarta pared para unir el alma y cuerpo en esta oda afligida a la amistad ideada por Jason Thirsk, que con el paso del tiempo se ha transformado en un festivo homenaje póstumo a él mismo. De esas paradojas que tiene la vida. De esas contradicciones que tiene el punk.


miércoles, 24 de junio de 2026

Linkin Park ya no empieza de cero con Emily Armstrong

 Olvidar a alguien que ha sido muy importante en tu vida es muy complicado. Sustituirlo es todavía más complejo. Cuando el grupo Linkin Park se planteó volver a la carretera tras el suicidio de su guía Chester Bennington, pocos podían sospechar que el relevo iba a ser una mujer. Una manera de acabar con las especulaciones para elevar el debate a otra dimensión.

Las comparaciones son siempre odiosas. Es algo que sabemos todos y que Emily Armstrong también asume. Su papel no es fácil, y hay aficionados que no se lo ponen sencillo, pero el resultado está ahí. El nuevo disco, muy inteligentemente llamado 'From Zero' (2024), es un regreso a los orígenes sabiendo lo que eres y lo que puedes ofrecer. Un álbum que mira al futuro pero asentándose en el pasado.

Desde el fallecimiento del cantante Chester Bennington, 20 de julio de 2017 —justo el mismo día en el que su gran amigo Chris Cornell hubiera cumplido años, lo que demuestra que el vínculo de amistad entre ambos músicos era extraordinario—, el silencio se apoderó lógicamente de la banda y las giras quedaron como recuerdos en papel y fotografías. 

Huérfanos de su música y viudos del nu metal, Linkin Park devolvía la ilusión con el último disco y el posterior tour que vuelve a traer a los californianos a España. La cuenta se ha vuelto a iniciar.

Linkin Park + Clipse + Phantogram en el Auditorio Miguel Ríos de Rivas Vaciamadrid, 23 de junio de 2026

El dúo estadounidense Phantogram, Sarah y Josh —muy en la línea de Massive Attack con unas elegantes atmósferas de trip-hop—, y los también norteamericanos Clipse hip hop urbano a cargo de los hermanos Thornton con mucha temática racial que quizás no cuaja tan bien en Europa—, ambas formaciones pelearon contra el calor y encendieron a la audiencia con sus bailables propuestas musicales. Quizás el cambio de orden de los teloneros hubiera sido un acierto.

Si uno vuelve, que sea a lo grande. Una máxima que ha aplicado Linkin Park en esta gira por España. Un concierto largo, espectacular y donde no han faltado los grandes clásicos ni los nuevos temas. Más de veinte canciones y dos horas tocadas con pasión e intensidad ante un público sediento de su música, especialmente en un día tan tórrido como el que asolaba España.

Si el Barça superó la salida de Messi y el Real Madrid la de Cristiano Ronaldo, los grandes grupos musicales también se reinventan para hacer frente a la marcha de sus ídolos, aunque ese ídolo sea Chester Bennington. 

Porque era una noche para centrarse en el 'From Zero', pero sin olvidarse del 'Meteora' o el 'Hybrid Theory', las dos columnas de Hércules de los estadounidenses en su carrera musical y los dos grandes referentes para algunos despistados que siguen encerrados en aquellos discos, aunque el grupo no haya parado de evolucionar, como un sistema operativo con sus actualizaciones y parches de seguridad.

Desde cero comenzó el show con varios actos divididos en canciones de distintas etapas y un desenlace. Pronto las guitarras se fusionaron con los teclados y los samplers de Joe Hahn. Pronto las voces de Emily y Mike Shinoda se empezaban a solapar y relevar, cada vez con mayor complicidad. Linkin Park había regresado en una nueva versión tras nueve años de ausencia en Madrid. 

The Emptiness Machine o Up From The Bottom se mezclaban con Points Of Authority y Somewhere I Belong. El segundo acto lo arrancaba The Catalyst, que bien podría aparecer en el Sonar, con algunas sorpresas como Where'd You Go, que incluso queda mejor en este formato que con Fort Minor, y un ramillete de canciones nuevas y alguna que otra versión, como ese bonito guiño a Tears For Fears.

La sentida versión de Lost fue acortada, y fue una auténtica lástima, aunque se compensó con Breaking The Habit y What I've Done, porque tirar de clásicos es algo que ha funcionado siempre. El grupo se gustaba, especialmente Emily, cuya actitud punk es muy notoria e iba a más. 

Cualquiera podría pensar que sonarían pocos temas más, pero siempre hay que dejar sitio para el segundo plato y el postre, porque a todos nos gusta el dulce. From The Inside, Numb, Heavy Is The Crown y Bleed It Out daban la oportunidad a las nuevas generaciones de probar este material vintage en vivo junto a las nuevas propuestas, porque se notaba gran presencia juvenil entre el público, evidenciando que hay una nueva hornada de fanáticos.

Papercut, In The End y Faint hacían vibrar definitivamente las cuatro pistas, algunas muy alejadas del escenario, y las también remotas gradas del Miguel Ríos, aquejadas de problemas de sonido. Un desenlace muy bienvenido que ponía fin a la actuación.


Al final de la noche, con los ecos de los viejos himnos flotando en el aire caluroso de Rivas, quedó claro que no se trataba de olvidar a Chester, sino de homenajearlo de la única manera que una banda y sus aficionados saben hacerlo: reviviendo su legado musical. Las lágrimas, ya casi secas, siguen ahí, pero la música ha vuelto a sonar. Linkin Park ha restablecido su sistema y la cuenta, efectivamente, se ha iniciado. Con fuerza. Ya no desde cero.


martes, 16 de junio de 2026

Todos los raros fuimos al Botánico a ver a John Boy bajo la lluvia

Un nicho de mercado a veces es más rentable que una campaña global. Sin buscarlo, Love Of Lesbian firmaron esta sentencia a partir de 2005 al aparcar el inglés en sus letras y abrazar el castellano. Con este gesto, llegó su explosión comercial, convirtiéndose en una de las banderas del 'indie español' desde principios del siglo XXI.

A veces un error es también un acierto, la grabación accidental de una película porno lésbica dio al traste con los recuerdos de la infancia del cantante barcelonés Santi Balmes, pero otorgó un nombre con gancho para este proyecto musical que camina con soltura entre el pop y el rock, siempre con un trasfondo poético en sus letras.

Ahora que se acerca su trigésimo aniversario, el grupo catalán ofrece tres conciertos en Madrid dentro del Festival Noches del Botánico, emulando e su paisana Rigoberta Bandini —con quien han colaborado musicalmente—, y demostrando el poder de convocatoria de ambas formaciones.


Love Of Lesbian en el Festival Noches del Botánico de Madrid, 15 de junio de 2026

Un poco más tarde de lo acordado, el habitual cuarteto catalán, convertido para esta gira en una sección de diez músicos, se presentaba ante su Ejército De Salvación de Madrid. Título homónimo de su último disco y una grandísima canción, de esas que navegan con soltura entre el pop, con un arranque suave y otoñal, para desembocar en el rock más independiente en una noche tormentosa de primavera.

Se empezaba por lo más nuevo para seguir con lo más antiguo, como los primeros días en la playa, donde muestras lo primero que te has comprado y luego sigues con las prendas de siempre, que venían en forma de Cuando No Me Ves, Bajo El Volcán o 1999.


Entre medias llegaba otra de las nuevas, Contradicción, con Rigoberta Bandini en la grabación de estudio asomando en las pantallas, lo que restaba naturalidad al dueto, justo sobre el mismo escenario donde Paula Ribó había estado una semana antes.

La Champions Y El Mundial, título tan apropiado en estas fechas, sí que es una contradicción. En un vídeo que sirve como homenaje a Tarantino —que cuenta con la colaboración de Leiva— y donde el grupo disfruta por TV de la primera Copa de Europa del Barça, la de Koeman, que también está en el Mundial, aunque aquello no fuera todavía la Champions. Una pequeña contradicción que se perdona.

No fue el único guiño futbolístico a la noche, porque el nombre de Cucurella y su fichaje por el Real Madrid también salió a colación entre tema y tema.

Santi Balmes, y Julián Saldarriaga se marcaban un set acústico con mucha nostalgia y sensibilidad. Música Para Ascensores elevaba el directo a otro nivel de intimidad, a la planta elegida por los soñadores, quienes también se habían tomado Un Día En El Parque muy tranquilo y evocador, especialmente estando en el Jardín Botánico de la Complutense.


25 años son muchos, y también muchos éxitos y pocos fracasos. La noche no se iba a alargar, pero La Noche Eterna se volvía épica con la aparición de la lluvia. La cual espabilaba a los 4.000 seguidores de la banda, hasta entonces tímidos y apocados.


 El diluvio, lejos de estropear el desenlace, ofrecía una estampa única y mística. El nuevo himno La Hermandad —que podría también firmarlo Arde Bogotá— sonó más creíble, con una comunidad envuelta en chubasqueros azules que bailaban la nueva danza de la lluvia. Los mismos que forman parte del Club De Fans De John Boy. como el viejo himno que no podía faltar a la cita. Lo nuevo y lo viejo dándose el relevo.



Y no, lejos de terminar, el espectáculo seguía con Allí Dónde Solíamos Gritar, Los Irrompibles y Oniria e Insomnia, digna despedida para mandar a dormir a su público, y aprovechar para secarse por tanta agua acumulada y melancolía desbordada.


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